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Málaga desde sus atalayas: 1854-1925 es el sugestivo título de la exposición que ofrece hasta el 1 de abril de 2018, La Térmica de Málaga, una exposición inédita que reúne las primeras fotografías panorámicas que se conservan de la ciudad.

Personalmente me encantan las fotografías antiguas de ciudades porque no solo tienen el encanto fotográfico sino un gran interés antropológico y urbanístico ya que te permite ver en primera persona como era el aspecto de la ciudad y su paisanaje en nuestro pasado.

La exposición se compone de 46 imágenes de extraordinario valor documental, tomadas entre 1854 y 1925, con diferentes técnicas, que han sido recopiladas y son propiedad de Juan Antonio Fernández Rivero, un malagueño coleccionista e historiador de la fotografía.

Las instantáneas están hechas desde alguna de las atalayas que se alzan sobre Málaga: Monte Gibralfaro, la Alcazaba, la Coracha, la torre de la Catedral y otras iglesias malagueñas, el monte Calvario, los edificios frente al puerto, la antigua casa de los Larios o el Arroyo de los Ángeles.

La mayoría de las fotografías pertenecen a firmas de autores de prestigio internacional en su día como Laurent o Clifford y otros nombres de eco más local como Garzón, Osuna, Joaquín Osés, José Martínez Sánchez, Ayola, Masson o entre otros, y junto a la firma de sus autores, muchas llevan el sello de editores como Hauser y Menet, Photoglobe Zurich o Purger & Co.

Las técnicas y soportes reunidos en esta singular colección de fotografías panorámicas son diversas: hay albúminas, gelatinas de plata, fotocromos, imágenes estereoscópicas, grabados iluminados a mano o tarjetas postales.

Fernández Rivero, junto a la historiadora María Teresa Rodríguez Ballesteros, es uno de los más coleccionistas de fotografía antigua más notables del panorama actual. Su colección de imágenes antiguas de Málaga no tiene parangón y su labor como historiador y documentalista fotográfico se ha visto reflejada en numerosas publicaciones -varias desde su propia editorial, Miramar- en conferencias y exposiciones.

Con esta muestra, La Térmica profundiza en su labor de recuperación de fondos documentales de fotografía privados que no son conocidos por el gran público para mostrarlos en la sala Photoespacio.

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