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Las murallas de Ávila han sido sitiadas por las magníficas fotografías de la exposición Génesis, la última gran obra del fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado. Organizada por la Obras Social de la Caixa dentro de su programa Arte a la Calle, esta muestra se puede ver en la ciudad castellana hasta el próximo 4 de febrero.

Se trata de 38 obras a gran tamaño enmarcadas en monumentales marcos de hierro que les proporcionan un espacio visual y que resumen el proyecto Génesis, el último gran trabajo de Salgado que es, en sus palabras, «una oda visual a la majestuosidad y fragilidad de la Tierra; una advertencia de todo lo que corremos el riesgo de perder». Las obras plasman paisajes, animales y personas que han sido capaces de escapar de la influencia del mundo moderno en regiones polares, bosques y sabanas tropicales, desiertos abrasadores, montañas dominadas por glaciares e islas tropicales.

La serie Génesis se compone de cientos de imágenes, magníficamente reproducidas en un libro que vale su peso en oro: Génesis. Para desarrollar este proyecto Salgado realizó 32 viajes que le llevaron a la Antártida, Madagascar, Botsuana, el Parque Nacional de Kafue en Zambia, la meseta del Colorado en Estados Unidos, Alaska, el archipiélago de las Galápagos en Ecuador, Siberia o la selva del Amazonas, entre otras localizaciones alrededor del mundo.

Por la extensión del proyecto y la edad del fotógrafo, esta es la última de las grandes series que definirán el trabajo de Salgado junto a sus anteriores trabajos dedicados a las migraciones y al trabajo.

Sebastiao Salgado

Nacido en 1944 en Aimorés, Minas Gerais (Brasil), Salgado estudió Economía, pero desde los 29 años se dedica por completo a la fotografía. Después de trabajar para las agencias Sygma y Gamma, en 1979 se incorporó a Magnum Photos, donde permaneció hasta 1994, año en el que creó, junto con Lélia Wanick Salgado, Amazonas Images, una agencia dedicada exclusivamente a su obra.

En 2001 fue nombrado embajador especial de UNICEF, y entre sus numerosos reconocimientos recibió en 1998 el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Ya en la década de los ochenta empezó a trabajar de forma exclusiva en sus propios proyectos documentales a largo plazo. En 1986 publicó el libro Otras Américas, donde se reflejan sus años de trabajo en Latinoamérica.

Posteriormente y durante siete años, documentó las zonas de hambruna y sequía de la región africana del Sahel. Desde 1986 y hasta 1992, Salgado dedicó su vida a un gran proyecto: reflejar con su cámara imágenes de personas de todo el mundo trabajando. El resultado fue publicado en 1993 en el libro Trabajadores.

De 1994 a 1999 realizó una investigación fotográfica sobre los movimientos migratorios mundiales, que se convirtió en Éxodos.

A finales de 1990, tras varias décadas de trabajo en todo el mundo fotografiando las grandes transformaciones demográficas y culturales de nuestro tiempo, Sebastião Salgado regresó a su lugar natal, una finca ganadera en el valle del río Doce, en el estado de Minas Gerais, en Brasil. Las tierras antes fértiles, rodeadas de vegetación tropical, con una exuberante diversidad de especies vegetales y animales, habían sido víctimas de un proceso de deforestación y erosión. La naturaleza parecía agotada. Su esposa, Lélia Wanick, tuvo la idea de replantar un bosque con las mismas especies autóctonas, recreando el ecosistema que Salgado había conocido de niño. Poco a poco los animales fueron regresando, hasta conseguir un completo renacer, y en la actualidad la finca es un espacio protegido.

A continuación, podéis ver una entrevista con Sebastiao Salgado realizada en CaixaForum en Madrid

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