La fotografía plácida de Tomoko Yoneda por primera vez en España

Tomoko Yoneda no es un nombre conocido en España. Fotógrafa japonesa educada en Estados Unidos y Reino Unido tiene una obra amplia que ahora es posible ver en Madrid del 11 de febrero al 9 de mayo de 2021 gracias a la exposición retrospectiva organizada por la Fundación Mapfre. A través de un centenar de fotografías, la muestra nos acerca a 17 series creativas de la artista cuyo punto en común es el juego referencial entre la imagen y acontecimientos pretéritos no presentes en ella pero que tuvieron lugar allí donde Yoneda capta sus imágenes.

Con esa aproximación metodológica, esta fotógrafa japonesa elabora series en su mayoría de imágenes objetivas y frías, pero siempre con composiciones y momentos lumínicos extremadamente estudiados para conseguir fotografías cuya armonía no dejaría sospechar los momentos dramáticos que sugieren, si el pie de foto, la cartela de la exposición, no nos hiciera conscientes de ello.

Tomoko Yoneda
De la serie Después del deshielo. Vestíbulo del Linnahall, Tallin, Estonia. 2004

Tomoko Yoneda nació en 1965 en la ciudad de Akashi. Estudió fotografía en Estados Unidos y en Reino Unido y actualmente vive a caballo entre Londres y Helsinki. Es una artista cosmopolita cuya obra abarca proyectos centrados en distintas comunidades, pero con un nexo de unión que conforma un corpus global. Sus trabajos sobre Bosnia, Líbano, norte de Irlanda o Bangladesh, por citar algunos de los más característicos, así como los realizados sobre su propio país, se dirigen, por un lado, a recuperar la historia a través de la memoria, y por otro, a adquirir conciencia de cómo las diversas naciones contemplan la vida y, por lo tanto, también la del «otro», tratando de corregir visiones etnocéntricas.

La selección de obras incluida en la exposición ofrece, algunos de sus últimos trabajos, como «Diálogo con Albert Camus», «Correspondencia. Carta a un amigo» o «Cristales». Hay también algunas de sus series más conocidas y también un encargo de la Fundación Mapfre sobre la guerra civil española y la figura de Federico García Lorca, que se muestra por vez primera en esta exposición.

Tomoko Yoneda
De la serie Entre lo visible y lo invisible. Las gafas de Le Corbusier, viendo las notas de su conferencia en París «La habitación
moderna» 2003

La obra de Yoneda parece haber recorrido un camino que va desde el interés por temas globales —por ejemplo, las consecuencias de los conflictos armados en el siglo XX o la mirada de algunos personajes que han marcado nuestra historia universal, tanto la de Oriente como la de Occidente— hasta una atención más profunda a la historia, la memoria y la identidad de su propia nación, Japón.

Sus imágenes resultan, por lo general, estéticamente «bellas», casi siempre apacibles y dotadas de un cierto halo de nostalgia. La mirada distante y aséptica de la fotógrafa hacia el motivo representado permite al espectador una interpretación libre, en función de sus propios recuerdos y de su historia, un aspecto que ella considera fundamental en su trabajo. Se puede decir que el siglo XX estuvo marcado por las heridas del daño, hasta el momento insospechado, y que muchos creadores e intelectuales han dedicado su obra y su trabajo a pensar cómo hacer para reparar ese dolor, para paliarlo, para evitarlo. Yoneda es una de esas autoras que realiza un tipo de arte «comprometido» y moral, que escarba en la memoria de los individuos para hacerles recordar el pasado, y llama la atención sobre hechos que ocurrieron y que no deberían volver a suceder. En este proceso se sirve también de los títulos, que suelen ir acompañados de un pequeño comentario que, con su lectura, hace que las fotografías cobren un mayor sentido, y aquellas que podrían ser pintorescas imágenes de paisajes, parques, ríos o lugares de una ciudad se convierten en espacios para la reflexión: un cielo azul surcado por un avión (B-52 estadounidense regresando de un bombardeo en Iraq, Fairford, Inglaterra, 2003) es la imagen de un bombardero B-52 de los que, durante la guerra de Iraq de ese año, salían de la base aérea inglesa RAF Fairford, de la Royal Air Force, junto a las colinas Cotswold en Gloucestershire, para atacar Bagdad. A su vez, estos bombarderos recuerdan a la artista las historias de los ataques aéreos durante la Segunda Guerra Mundial que le contaban sus padres cuando era pequeña. Cada uno de los lugares que fotografía se convierte en un espacio marcado por la guerra y la tragedia.

Frente a las fotografías que estamos acostumbrados a contemplar en periódicos, televisión o redes sociales —que suelen tratar frontalmente los aspectos más abyectos de las guerras, los desastres naturales o las pandemias—, estas composiciones resultan equilibradas y estudiadas. En ellas, la autora aborda la tragedia y el mal desde un punto de vista tangencial, casi por alusión, lo cual la aleja de la fotografía documental en la que, en ocasiones, la crítica la ha encasillado.

El recorrido por la exposición engloba diecisiete proyectos fotográficos individuales conformados por series de imágenes, si bien todos se encuentran interrelacionados entre sí por su deseo de «percibir lo que el ojo no puede ver», como escribió Miyamoto Musashi. Además, la muestra cuenta con material documental: libros, postales, cámaras de fotografía, un vídeo («Diálogo con Albert Camus», 2018) y otros objetos.

Tomoko Yoneda
De la serie Cúmulos. Crisantemos. 2011

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