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Fotografía de alimentos

Sencillo, sincero y super efectivo son los calificativos que creo que mejor le cuadran a  Foodie (Anaya Multimedia) un libro escrito por Raquel Carmona que lleva por subtítulo  El festín de la fotografía y el estilismo gastronómicoun excelente manual para quienes quieren practicar la fotografía de alimentos.

Creo que, a día de hoy, el género fotográfico más popular, después del selphie, es la fotografía amateur de platos de comida. Rara es la vez que estando en un restorán, algún comensal no saca su móvil y fotografía su plato.

Pero claro, se puede ir más allá, incluso mucho más allá y hacer fotografías de alimentos realmente atractivas. Es el reino del bodegón que tan de atrás viene en la historia del arte y tanta vigencia conserva hoy en día en el mundo de la publicidad y la ilustración lifestyle.

Raquel Carmona no es una fotógrafa profesional de larga carrera, ni una reconocida profesora de fotografía sin embargo, basta ver las imágenes que ilustran este libro para comprender rápidamente como su sensibilidad la ha llevado a conseguir una gran maestría en la fotografía gastronómica. Tiene dos claves: una técnica bastante sencilla y un estilismo lleno de sensibilidad que es, sin duda, el punto fuerte que diferencia sus imágenes.

Pero volviendo al contenido de su libro Foodie, hay que explicar por qué digo que es sencillo, sincero y super efectivo. La sencillez, desde el punto de vista fotográfico, viene de que la autora lo explica todo desde el principio y con concisión. Parece como si Raquel Carmona partiera de una premisa, “te pueden gustar las fotos de comida y no tener ni idea de fotografía”. Posiblemente con ese planteamiento en la cabeza, la autora aborda en la obra temas básicos como los modos de disparo, el formato de imagen, las diferencias entre distintos tipos de cámara, el efecto de utilizar distintos objetivos, los tipos de luz que existen, la temperatura de color… en fin, todos los rudimentos que necesitas saber en el caso de que no te hayas introducido previamente en el mundo de la fotografía.

Hay una parte importante del volumen dedicada a los trucos del oficio, algo que siempre tiene mucho morbo cuando se trata de fotografía de bodegones ¿Qué trucos has usado? viene a ser la pregunta que hacen todos los aficionados y Raquel Carmona desvela muchos de sus “trucos” además de mostrar el paso a paso desarrollado para la puesta en escena de unas cuantas de sus composiciones.

Junto a esas enseñanzas prácticas, Raquel Carmona tiene la sinceridad de reconocer el importante papel que juega el estilismo en la consecución de una buena imagen gastronímica. Incluye en ese capítulo algunos consejos sobre cómo componer, donde colocar el objeto protagonista, cómo crear un ambiente, etc.

Y para que el libro sea super práctico, la autora ha incluido también un par de capítulos dedicados a algo que hoy en día es casi tan imprescindible para un fotógrafo como su cámara o su trípode: Instagram, el gran escaparate fotográfico. Cuenta cómo usarlo para promocionar tus imágenes e, igualmente, aborda un asunto sensible, cómo vender tus imágenes.

Hay un último capítulo dedicado a la edición fotográfica. Es muy escueto y en él la autora hace una descripción de cuál es su flujo de trabajo personal cuando llega la hora de Lightroom y Photoshop. Nuy esquemático.

Nos encontramos ante un libro de producción propia de Anaya Multimedia y la editorial demuestra que cuando es ella misma la que produce sus títulos, es capaz de diseñar publicaciones muy atractivas y bien pensadas que superan en puesta en página a gran parte de las traducciones de obras extranjeras que habitualmente edita. Las 268 páginas de este libro tienen una diagramación moderna, atractiva y una impresión de muy buena calidad que permiten disfrutar plenamente tanto de los contenidos escritos como de los fotográficos.

El libro puede ser adquirido en este enlace: Foodie el festín de la fotografía y el estilismo gastronómico

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