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fotografiar la via lactea

Si tenéis la suerte de que el verano os pilla en algún lugar relativamente alejado de la contaminación lumínica de esos que tienen el cielo lleno de estrellas, quizás sea un buen momento para plantearos fotografiar la Vía Láctea que son imágenes siempre magníficas y espectaculares. 

El 2 de julio, el 1 y el 30 de agosto, el 28 de septiembre… son las próximas lunas nuevas que vamos a vivir. Es el momento en el que la Luna no es visible y, por tanto, su luz no se proyecta sobre la tierra. Por esa razón, constituyen los mejores momentos para capturar las estrellas en general y la Vía Láctea en particular. Por supuesto, los días inmediatamente antes y después, la luna muy menguante o apenas creciente, también dará muy poca luz. 

En busca de la vía láctea 

No siempre es posible ver la vía láctea. Si nos encontramos en España, por ejemplo, el centro galáctico, que es la parte más espectacular de la Vía Láctea es visible entre marzo y octubre. El verano, por lo tanto, es una época fantástica para intentar hacer fotografías de la galaxia en la que habitamos y no morir congelados en el intento. 

Aunque parezca una obviedad, lo primero para hacer una fotografía es tener bien localizado el sujeto y para saber exactamente dónde estará la Vía Láctea desde un punto determinado y a una hora concreta, lo mejor es tener un programa que nos permita planificar la sesión. Photopills, un programa desarrollado en España que se usa en todo el mundo, es posiblemente la mejor opción. Nos permitirá ver con realidad aumentada donde estará la Vía Láctea un día y a una hora determinada y también qué orientación tendrá ya que esta puede estar desde horizontal hasta completamente vertical, dependiendo de la época del año y la hora. 

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El equipo necesario para fotografiar la Vía Láctea 

No es mucho el equipo necesario para empezar a fotografiar nuestra galaxia. Lo indispensable: cámara con un objetivo lo más luminoso posible y un trípode suficientemente estable. 

La vía láctea se captura mediante largas exposiciones, pero éstas tienen un límite temporal ya que, si lo traspasamos, las estrellas aparecerán representadas en nuestra foto como rayas y no como puntos. Ahí es donde cobra importancia el tener un objetivo luminoso. 

Una óptica f/2.8 será lo ideal y deberá tener una distancia focal gran angular para poder captar una parte importante del firmamento. 

La velocidad de obturación 

Por lo que acabamos de comentar, las exposiciones no pueden ser tan largas como queramos. La tierra está en constante movimiento y si pasamos cierto límite de tiempo de exposición nuestras estrellas serán rayas. Pero ¿cuál es ese límite? 

Hay una regla que, grosso modo, permite calcular cuál es la velocidad máxima segura. Consiste en dividir 500 entre la distancia focal del objetivo. Es decir, si tengo un 24 mm en una cámara de formato completo, mi velocidad máxima será aproximadamente de 20 segundos (500/24= 20,8). Por encima de esa velocidad las estrellas estarán deformadas, En mi experiencia, incluso esa velocidad las deforma ligeramente. 

La exposición 

Ese cálculo nos lleva a actuar sobre el resto de los factores que determinan la exposición: apertura de diafragma y sensibilidad ISO.  

Y como no hace falta recordar que una noche de luna nueva es muy oscura. La apertura debe ser la máxima del objetivo, f/2.8 o más luminoso, y la sensibilidad tendrá que estar en torno a los 3.200 ISO. En función de la respuesta al ruido de la cámara que usemos, este factor puede ser más o menos flexible. Hay cámaras que funcionarán bien a 6.400 ISO, mientras que otras no deberían pasar de 1.600 ISO por la cantidad de ruido que generan con ese ajuste. 

La composición y las reglas de siempre 

Las mejores fotografías de la Vía Láctea nos la muestran contextualizada en un determinado horizonte y en un paisaje. Nunca podemos olvidar las reglas básicas de la fotografía, entre ellas la composición. Si queremos una buena fotografía, tendremos que poner en ella algo más que la galaxia. Pensad en el primer término, en lo que se recorta contra el cielo. Sopesad la posibilidad de hacer que haya un elemento humano (¿vosotros?) que aparezca en la foto, en fin, dadle interés a la imagen. 

fotografiar la via lactea
Incluso sin Vía Láctea, una bonita noche estrellada es un gran sujeto fotográfico.

Procesamiento 

El procesamiento de imágenes de la Vía Láctea no es especialmente complicado, pero cuando lo abordéis os daréis cuenta de que cobra especial importancia la temperatura de color. A ver, de noche, el cielo es negro ante nuestros ojos. Sin embargo, cuando lo capta el sensor de la cámara va a tener un color ¿Cómo lo querremos representar? Azul oscuro, marrón, dorado… según la temperatura de color que ajustemos, nuestra fotografía variará notablemente. No hay una opción correcta frente a otras erróneas, es una cuestión de elección personal y creatividad. Sois vosotros quienes tenéis que decidir qué aspecto final tiene que tener vuestra fotografía. 

Si con todo esto os animáis a dormir un poco menos y explorar el cielo nocturno, espero que vuestras fotos os lo recompensen. 

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