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Hasta el 25 de marzo de 2018 se puede ver en la sala Artegunea de San Sebastián la exposición “Topografías” de Berenice Abbott, una gran muestra  que para conocer a esta autora que hace algún tiempo fue expuesta también en Valladolid.

Con el comisariado de Anne Morin y la producción de diChroma photography, la expone cerca de un centenar de obras en blanco y negro que recogen la esencia de las diferentes etapas creativas y productivas de esta maestra norteamericana de la fotografía, una pionera que tuvo en Nueva Yor y el París de las vanguardias en los años 20, el punto de partida para su carrera fotográfica.

“Topografíasrecoge la trayectoria de Berenice Abbott expresada en ocho partes: Retratos, Changing New York y Ciencia.

Topografías: la exposición

La muestra se puede recorrer de manera cronológica, empezando por los retratos de las personas –y personajes- que formaron parte de su círculo intelectual; continuando por las fotografías de paisaje urbano que recogen los cambios vividos en las décadas centrales del siglo XX en la ciudad de Nueva York y otros lugares de Estados Unidos; y terminando por una faceta inaudita y moderna como es la fotografía científica, con resultados francamente sorprendentes y de un gran belleza plástica.

Retratos: Esta sección está integrada por 17 retratos de personas diversas de su círculo intelectual y personal. Se incluyen 4 retratos de la propia Berenice Abbott realizados por otras fotógrafas la alemana Lotte Jacobi (1896-1990) y la estadounidense Consuelo Kanaga (1894-1978) y fotógrafos Man Ray (1890-1976) y Walker Evans (1903-1975)-, con los cuales tuvo una relación personal.

 

Changing New York: compuesta por 39 fotografías de la ciudad de los rascacielos. Además de por su carácter documental, de valor indudable, destacan las propuestas técnicas en lo relativo al encuadre o al punto de vista, con perspectivas forzadas que sitúan al espectador en un punto clave para apreciar la importancia de lo contemplado.

Ciencia: la vertiente más científica de Abbott se muestra a través de 14 imágenes que nos acercan a distintos fenómenos, como el paso de la luz por un prisma, el movimiento de caída de las gotas de agua o de un péndulo, la belleza plástica de un campo magnético o de la electricidad generada en un Van der Graaff.

La exposición se completa con una pequeña muestra de 8 fotografías realizadas por Abbott en 1954 en un viaje desde Maine a Florida por la Route One, un acercamiento a diversos lugares de Estados Unidos.

Biografía de Berenice Abbott

Nacida en Springfield (Ohio, Estados Unidos), estudió periodismo en la Universidad de Ohio, Columbus, antes de trasladarse a Nueva York en 1918 donde dio un giro a su formación comenzando a estudiar escultura. Allí forma parte de la bohemia de la ciudad; comparte apartamento con la escritora Djuna Barnes y conoce a los artistas dadaístas Marcel Duchamp y Man Ray, que están a punto de trasladarse a París, capital de la modernidad en aquel momento.

En 1921, con 22 años de edad, Berenice Abbott decide también instalarse en París, para seguir con sus estudios de escultura. Comienza a trabajar como asistente de Man Ray en su estudio de fotografía y descubre su talento como fotógrafa.

Realiza su primera exposición en 1926, en la galería parisina Le Sacre du Printemps, con retratos de artistas y escritores/as de la vanguardia parisina. Gracias también a Man Ray, Berenice encuentra su gran referente: el fotógrafo Eugène Atget, dedicado a capturar el viejo París en imágenes. Sus clichés muestran las diferentes facetas de la ciudad y permiten contemplar París y sus habitantes de una manera particular a lo largo del siglo XX. Man Ray quien, como Atget, vivía en Montparnasse, adquiere una cuarentena de clichés y publica cuatro de ellos en 1926 en «La Revolution Surrealiste»

Berenice Abbott visita varias veces a Atget y le compra fotografías. Tras la muerte de éste en 1927, adquiere unas 7.000 placas y 10.000 positivos, recuperados de su estudio. Vuelve a Nueva York en 1929, a la búsqueda de un editor para un libro sobre la obra de Eugène Atget. Gracias al empeño de Berenice Abbott, las fotografías de Atget adquieren una considerable influencia sobre fotógrafos americanos como Walker Evans o Lee Friedlander.

Nueva York estaba viviendo, como París, un intenso proceso de transformación. Los barrios más antiguos estaban desapareciendo y dejando paso al fulgurante crecimiento de la ciudad. Abbott abandona los retratos y se dedica a fotografía la ciudad de forma documental. Toma como referencia las imágenes de París realizadas por Atget y se documenta sobre la evolución de la metrópolis. En sus fotografías de esta etapa, encontramos ruinas y edificios que van a ser demolidos, situados junto a los rascacielos y anuncios publicitarios que son símbolos de la gran ciudad moderna, pero también de la decadencia y la pobreza. Berenice Abbott utiliza, así, el lenguaje de las imágenes de la modernidad, y opta por un estilo sencillo pero dinámico, con puntos de vista en picado o contrapicado, detalles, fuertes contrastes y efectos dramáticos. Changing New York (Nueva York en transformación) es el título que Abbott da a esta crónica, que ve la luz entre 1935 y 1939, y que se publica en formato de libro en 1939.

En los años 40, Berenice Abbott comienza a hacer fotografía científica y colabora durante 20 años con la revista Science Illustrated. Trabajará como fotógrafa hasta el final de su vida, en 1991.

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