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Hoy 16 de octubre se inaugura en la galería Blanca Berlín de Madrid dos exposiciones, una individual con la obra de Martín Chambi, el fotógrafo del siglo XX más reconocido de Perú, y otra muestra colectiva que tiene en su foco a tres fotógrafos españoles que pueden considerarse históricos y fundamentales: Eugeni Forcano, Ramón Masats y Virxilio Vieitez. De todos ellos el peruano y los españoles, hemos podido ver a lo largo de los años muestras individuales en distintos puntos de España pero eso no quita mérioto alguno a la exposición de esta admirable galería especializada en fotografía.

Como la inauguración aún no ha tenido lugar y la galería no ha facilitado los datos, nada puedo decir sobre el número de fotografías expuestas, si se trata de copias vintage o nuevas, se son las fotografías más representativas y conocidas u otras menos populares, eso tanto vosotros como yo lo tendremos que descubirir visitando Blanca Berlín.

Martín Chambi

Martín Chambi (Perú 1891 -1973), de origen campesino, se estableció profesionalmente en Cusco, ciudad a la que llega en 1920 atraído por su esplendor e historia.
Chambi revela el universo cotidiano y mágico de la cultura andina entregando al mundo su secreto más íntimo a través de su archivo fotográfico, que contiene cerca de 30.000 negativos, placas de vidrio en su mayor parte.

Fue el primer fotógrafo de sangre indígena que retrató a su propio pueblo con orgullo y altivez. Sus retratos recuerdan a los que su coetáneo, August Sander, realizó en Alemania. Los rostros fotografiados por Chambi reflejan la dignidad de un pueblo refugiado en sí mismo, incómodo en las impuestas vestimentas; sometido, pero nunca humillado.

En 1977 un grupo de cooperantes de la fundación EarthWatch catalogaron y positivaron alrededor de 6.000 placas de vidrio provenientes de su archivo. Ello representó un valioso aporte, ya que fue a partir de entonces cuando su obra comenzó a ser difundida internacionalmente, llegando al MOMA de Nueva York en 1979.

Su obra ha sido objeto de numerosos artículos, libros y catálogos, protagonizando más de un centenar de exposiciones en todos los rincones del mundo. Forma parte de numerosas colecciones públicas y privadas, como MALI Museo de arte de Lima; MOMA de Nueva York; Photo Museo, Zarautz, España; Real Academia de BBAA, Madrid; Gorman Museo, California, USA; Instituto Iberoamericano de Berlín; Museo de la cultura de Milán; MUN, Museo Universidad de Navarra, Pamplona, España; Museo Dionisi, Córdoba, Argentina; Colección Jan Mulder, Lima, Perú; Eduardo Hochschild, Lima, Perú; Banco de Crédito del Perú; Chase Manhattan Bank, Nueva York; Colección Mario Testino, Londres; entre otras.

Eugeni Forcano

Autodidacta, fascinado por el poder de la imagen y la manera de captarla, la fotografía ha significado para Eugeni Forcano, más que una dedicación profesional, una gran pasión y una manera de entender la vida. De él dijo Jorge Rueda que, persiguiendo las luces, había conseguido fotografiar los suspiros. Toda su obra está dotada de una mirada penetrante, sensible, apasionada e irónica. En sus imágenes infantiles existe una gran dosis de ternura, humanidad y vitalismo y se diría que, en ellas, se puede atrapar la vida al vuelo.

Ramón Masats

En 1957, a sus 26 años, llega Ramón Masats a Madrid para dedicarse profesionalmente a la fotografía. Como su paisano Josep Plá casi medio siglo antes, Masats traía de Barcelona ecos de la vida lugareña y la sabiduría antigua de las gentes sencillas, hechas al hábito del sacrificio y la incertidumbre.
Atrincherado en su tozuda obstinación, recibe los reconocimientos -en los últimos años se le van acumulando: Premio Nacional de Fotografía, Premio de las Artes Plásticas de la Comunidad de Madrid, Premio Bartolomé Ros…- con indulgente complacencia y cierto regocijo socarrón.
Catalán en Madrid y madrileño en Cataluña, este ciudadano del mundo que nunca buscó la fortuna o la celebridad, sólo ambiciona ya, como su admirado Walter Benjamín, la gloria sin la fama, la grandeza sin brillo y la dignidad sin sueldo. Aunque esto nunca se sabe.
(Extracto texto Publio López Mondéjar)

 

 

Virxilio Vieitez

La obra de Virxilio Vieitez (Soutelo de Montes, Pontevedra, 1930-2008), reconocido entre los grandes de la fotografía contemporánea, encaja en la tradición de los inicios de la práctica fotográfica, situándose en algún punto entre el testimonio documental y el arte. En su tiempo, Vieitez rechazó ser un fotógrafo de estudio, lo más habitual por aquel entonces, lanzándose a la calle a prestar testimonio gráfico sobre la emigración transoceánica. La emigración fue una de las fuentes de inspiración de la fotografía, tanto la que se hacía en los lugares de destino o, como en el caso de Virxilio, en las casas y lugares de reunión del contexto gallego. Su mirada fue decisiva a la hora de construir una imagen de Galicia, tanto para sus moradores como para los que la observaron desde fuera. Los flujos migratorios alentaron el envío de fotos de quienes se iban y deseaban dar noticias, no solo de su llegada, sino de su instalación en su lugar de destino. Los familiares, en respuesta, comenzaron a enviar fotos suyas a sus parientes emigrados, retratándose con el aparato de radio o junto a imponentes coches cuanto más espectaculares, mejor. También, las fotografías de Virxilio cumplían la función de documentar acontecimientos importantes de la vida familiar, como retratos, bodas o defunciones.

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