Home Artículos

Si estuviéramos en el día de los Santos Inocentes esta sería una buena broma. No lo estamos y el titular de este post es completamente falso … de momento, pura fake news.

Nuestra sociedad está cada vez más concienciada y lucha contra todo tipo de actuaciones que suponen un deterioro del patrimonio. Incluso existen zonas especialmente protegidas para que la contaminación lumínica no perjudique la observación del cielo nocturno y sus estrellas Así ocurre en España, por ejemplo, en todo el entorno del canario Cerro de los Muchachos.

Sin embargo, creo que todavía nadie ha alzado su voz, al menos públicamente, contra la aberrante iluminación nocturna que muchas zonas de ciudades y pueblos, incluso aquellos que son patrimonio de la humanidad, tienen y que desnaturalizan completamente su aspecto.

Hay lugares increíblemente bien conservados, donde la normativa impide que las casas se pinten de colores no armónicos con el entorno, o que tengan más altura que el resto de los edificios o que su estilo constructivo no concuerde con la arquitectura tradicional… Pero, en esos mismos lugares, podemos asombrarnos al llegar la noche con iluminaciones que tiñen, generalmente de naranja-amarillo, la superficie de los edificios tan primorosamente conservados y le confiere a la visión nocturna de calles y monumentos un aspecto nada atractivo o, directamente, desagradable. La cosa va incluso a peor cuando en un mismo enclave conviven elementos iluminados con distinta temperatura de color que causan una impresión de absoluta artificialidad.

A estas alturas de la historia y de la técnica, creo que se trata más bien de una falta de sensibilidad y de cultura visual por parte de los responsables municipales que de un problema técnico ya que hoy, los sistemas de iluminación permiten lograr prácticamente cualquier temperatura de color.

Quizás sea mucho pedir o soñar en vano, pero qué magnífico aspecto podrían tener esos escenarios del pasado que son los cascos históricos si su iluminación se le encargara a los profesionales del cine y el teatro capaces de iluminar y dar credibilidad a la mejor ficción; qué avance si la unesco premiara cada año las mejores iluminaciones del patrimonio cultural; qué prueba de responsabilidad social corporativa si las empresas eléctricas pusieran a disposición de las corporaciones asesores en iluminación artística de cascos históricos… De momento nos tendremos que conformar con capturar nuestros recuerdos en horribles fotos anaranjadas y confiar en la magia de Photoshop para devolverle a las calles iluminadas la belleza que los malvados ayuntamientos les roban cada noche con sus focos.

NOTA

Si tenéis que arreglar fotografías de lugares con ese problema de iluminación, podéis consultar estos dos tutoriales de Photoshop y Lightroom:

Ajuste manual de balance de blancos en Lightroom

Equlibrando fuentes de iluminación distintas

Dejar un comentario: