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Museo Cristina García Rodero

Cristina García Rodero es una persona tímida que hoy pasó uno de los momentos más atribulados de su vida ante la angustia que le produjo el recibir todo el cariño y la admiración de los varios cientos de personas que se congregaron en la inauguración del museo que lleva su nombre en su localidad de origen: Puertollano. “Me siento como una chica Almodovar -dijo- estoy al borde de un ataque de nervios”.

Hacía meses que se sabía que este día iba a llegar y, de hecho, llegó un poco retrasado respecto a la fecha prevista. Pero llegó y desde hoy los visitantes pueden contemplar, digámoslo de nuevo que suena bien, en el Museo Cristina García Rodero, una exposición temporal que ocupa todas las plantas del museo, Los rituales de Haití, que incluye más de 170 imágenes en las que Cristina muestra todo un espectáculo ritual que está a medio camino entre el catolicismo y el vudú.Pero hoy, a un día vista, lo más importante de la jornada, fue el propio acto de inauguración. Una Cristina García Rodero nerviosa y emocionada cerró el acto con una frase franca “Aquí os dejo mi vida, mi trabajo y mi corazón”.Antes de que ella pusiera ese broche sincero y tierno, los políticos y autoridades loaron su figura, algo que sin duda merece una mujer que es el primer fotógrafo español que ha ingresado en la Agencia Magnum y alguien que se ha hecho merecedora del Premio Nacional de Fotografía, la Medalla de Oro a las Bellas Artes, la Medalla de Oro de Castilla La Mancha, el Premio PhotoEspaña y muchas otras distinciones.

Por el camino, el presidente del Gobierno regional, Emiliano García-Page, puso otra guinda fotográfica al anunciar la creación del futuro Centro Regional de Fotografíay dijo que contará con el “enfoque” que aporte la prestigiosa fotógrafa puertollanera Cristina García Rodero, ya que incluso podría llevar su nombre. Según el político, el centro, ha detallado, servirá para “canalizar el cauce de expresividad” de la fotografía en Castilla-La Mancha, al tiempo que “vinculará” a todos los aficionados de la región y a aquellos ciudadanos con “inquietud cultural y artística”.Todo los que conocen a Cristina saben que es entrañable, inmensamente humana y buena. Un museo con su nombre es un merecidísimo reconocimiento pero es también una muestra de que la fotografía, poco a poco, gana el reconocimiento institucional que merece y necesita.cristina-garcia-rodero-tierra-de-sueños

Sobre Cristina García Rodero

Cristina García Rodero nació en Puerto Llano, Ciudad Real en 1949. Es licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, en 1972, se inicia desde esa época en la fotografía en los ámbitos universitarios, dedicándose a su actividad de fotógrafa a la vez que a la docencia como profesora de fotografía en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid.

Sin abandonar nunca la docencia, se dedica durante esos años y los siguientes a investigar y fotografiar las celebraciones populares, y las tradiciones religiosas y paganas, principalmente en España, pero también en la Europa mediterránea. Fruto de ello es su libro titulado ‘España oculta’, publicado en 1989 y ganador, entre otros, del Premio al libro del año en el Festival de Fotografía de Arlés, ganando ese mismo año el prestigioso premio de la Fundación Eugene Smith de Nueva York. Un libro de un valiosísimo valor documental y antropológico, y por supuesto artístico, debido tanto a la calidad impresionante de sus fotografías, como a sus personalísimos registros visuales, y sus originales acercamientos a los seres humanos. Una España profunda que recoge en imágenes mágicas, misteriosas y sutiles de la gente de los pueblos, recorriéndose para ello los distintos puntos geográficos y culturales peninsulares, viviéndolos e impregnándose de ellos y de sus esencias.

Está considerada como uno de los fotógrafos de mayor relieve y trascendencia creativa de España. Su sensibilidad y curiosidad hacia los mundos que explora, junto con un continuado y elaborado trabajo fotográfico llevado a cabo a lo largo de los años, hacen que sus fotografías irradien una fuerza sobrecogedora sin caer en el exhibicionismo ni en el artificio.

Las imágenes de Cristina García Rodero son potentes pero reales, fruto de una pasión por la vida y las personas, y en las que los funambulismos técnicos no tienen cabida. Por eso mirar la obra de esta fotógrafa es como asomarse a las vidas y los sentimientos de quienes retrata, uniendo las culturas y las sensaciones sin que las fronteras y las distancias actúen como barrera.

Cristina G. Rodero ha visitado numerosos países, en los cuales se ha sumergido buceando en las culturas y las vidas de las gentes, sus dichas y sus desgracias. Así por ejemplo, fue llamada tanto por la UNESCO como por Médicos sin Fronteras para hacer los registros fotográficos de sus actividades en distintas zonas del mundo, y de ahí surgen sus incursiones a Bosnia y Sarajevo. Desde hace ya bastantes años, está trabajando en un amplio monográfico titulado ‘Entre el cielo y la tierra’, basado en el registro de festivales, de música, de sexo y de erotismo. Sitios para divertirse, mostrarse o amarse. Como ella misma dice, en este sentido ha realizado multitud de fotografías, desde los hippies en Texas, al Love Parade de Berlin, empezando a trabajar por el sur de Francia, luego por el centro, y de allí a América, al Caribe, a diferentes países, a Haití.

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